sábado, 26 de septiembre de 2015

Nuevo día.

Hay que ver lo idiota que puede llegar a ser una cuando el corazón se encapricha y no es capaz de discernir la realidad de los sentimientos.
Enloquecí y me tiré por el barranco. Arrastré todo lo que tenía conmigo y me caí con todo el equipo.
Sinceramente, no creo que tenga ningún tipo de perdón válido de mi persona hacia mí misma y el perdón de los que se han quedado atrás me la suda bastante. Lo que se deja atrás no se debe echar de menos, se debe recordar sólo si uno quiere.
Con ayuda de la persona más especial de mi vida actualmente y de amigos de siempre y para siempre, he comprendido que etapas jodidas las tenemos todos. He aprendido que las cosas que se oscurecen ya no vuelven a brillar y no merece la pena estar lijándoles la roña para nada.
La verdad es que me ha costado darme cuenta de esto último. Toda mi vida me terminaba agarrando al resquicio de mierda que luego seguía arrastrando conmigo hasta que terminaba explotando, pero esa no es la solución. La solución es mandarlo a tomar por culo y despegarte de todo lo que te haga daño.
Todos cometemos errores. Yo he cometido los míos, pero la propuesta que me he hecho a mi misma es firme y de momento no se me está dando nada mal.
Soy lo que soy, no lo que decía ser.
Soy oscura y triste pero los detalles me hacen feliz y disfruto con ello. Me quedo con eso.
Me quedo con lo que me produce felicidad como persona, y no como ser de un cuento maravilloso.
Soy un humano simple, como el resto, pero en mi interior me reinvento complicada. Me gusta. Me gusta no entenderme. Me gusta perderme en mi misma y hallar cosas que merecen la pena para retenerlas en mi imaginación y sumergirme en un mundo nuevo. Aun así, he comprendido que el uso de mi inmersión debe ser personal. Tan sólo mío y de nadie más, a no ser que se solicite, claro; aunque no creo que eso ocurra.
Me gusta mi vida tal y como es ahora. Queriendo a alguien de forma sana, estudiando lo que me gusta y evitando el mal rollo con gente que no congenia conmigo.
Es el comienzo de todo, el final de lo que fue.

Cristina.

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