sábado, 26 de septiembre de 2015
Nuevo día.
Enloquecí y me tiré por el barranco. Arrastré todo lo que tenía conmigo y me caí con todo el equipo.
Sinceramente, no creo que tenga ningún tipo de perdón válido de mi persona hacia mí misma y el perdón de los que se han quedado atrás me la suda bastante. Lo que se deja atrás no se debe echar de menos, se debe recordar sólo si uno quiere.
Con ayuda de la persona más especial de mi vida actualmente y de amigos de siempre y para siempre, he comprendido que etapas jodidas las tenemos todos. He aprendido que las cosas que se oscurecen ya no vuelven a brillar y no merece la pena estar lijándoles la roña para nada.
La verdad es que me ha costado darme cuenta de esto último. Toda mi vida me terminaba agarrando al resquicio de mierda que luego seguía arrastrando conmigo hasta que terminaba explotando, pero esa no es la solución. La solución es mandarlo a tomar por culo y despegarte de todo lo que te haga daño.
Todos cometemos errores. Yo he cometido los míos, pero la propuesta que me he hecho a mi misma es firme y de momento no se me está dando nada mal.
Soy lo que soy, no lo que decía ser.
Soy oscura y triste pero los detalles me hacen feliz y disfruto con ello. Me quedo con eso.
Me quedo con lo que me produce felicidad como persona, y no como ser de un cuento maravilloso.
Soy un humano simple, como el resto, pero en mi interior me reinvento complicada. Me gusta. Me gusta no entenderme. Me gusta perderme en mi misma y hallar cosas que merecen la pena para retenerlas en mi imaginación y sumergirme en un mundo nuevo. Aun así, he comprendido que el uso de mi inmersión debe ser personal. Tan sólo mío y de nadie más, a no ser que se solicite, claro; aunque no creo que eso ocurra.
Me gusta mi vida tal y como es ahora. Queriendo a alguien de forma sana, estudiando lo que me gusta y evitando el mal rollo con gente que no congenia conmigo.
Es el comienzo de todo, el final de lo que fue.
Cristina.
martes, 14 de julio de 2015
jueves, 2 de julio de 2015
miércoles, 24 de junio de 2015
lunes, 8 de junio de 2015
Wings.
Me ahogo en angustia pero él sigue palpitando.
Abro las alas, el viento intenta destrozarlas, pero comienzan a batirse por sí solas intentando alzarme en el cielo, intentando alcanzar el sol.
El Sol.
TB.
domingo, 7 de junio de 2015
martes, 26 de mayo de 2015
Ahora.
Falta la pieza más grande, la más importante.
Todo ese dolor que parecía haberse desvanecido vuelve a atacar con todas sus fuerzas. Toda esa tristeza oculta bajo esas palabras de despreocupación vuelve a surgir.
TB.
domingo, 24 de mayo de 2015
So far from never.
El frío se vuelve templado y la templanza regresa a mi cuerpo.
Mi vida, de nuevo en mis manos, tiembla con ganas de arrasar con todo. Como si de un terremoto se tratase, va rompiendo sentimiento a sentimiento y recuerdo a recuerdo.
Déjame escribir, déjame volar.
TB.
lunes, 18 de mayo de 2015
viernes, 15 de mayo de 2015
martes, 12 de mayo de 2015
domingo, 3 de mayo de 2015
.
Ojalá pudiera volver atrás en el tiempo y arreglar todo aquello que hice mal.
Ojalá pudiera enmendar mis errores.
Ojalá.
TB.
domingo, 26 de abril de 2015
Heart.
Ésta se vuelve transparente y débil y comienzan las pesadillas. Una tras otra. No paran.
Mi destino cada vez está más claro.
TB.
viernes, 17 de abril de 2015
..17
No sé para dónde debo andar, no sé qué debo gritar al viento y en ocasiones tan sólo la brisa nocturna puede aclarar mis ideas.
El poco apoyo que todo esto me otorga me confunde. No me hace fuerte, me daña y me hunde.
No sé qué hacer. No sé cómo reaccionar. Me siento tan perdida...
Por mucho que me exprese con palabras en largas conversaciones parece que nada se vuelve transparente, que mi corazón es incapaz de explicar sus sentimientos y mis ojos lloran de dolor de alma.
Ojalá pudiera entender. Ojalá pudiera comprender. Pero parece que soy incapaz y me siento más inútil de lo normal.
No me siento correspondida en las malas aunque en las buenas sea la persona más feliz del mundo.
Esto es horrible.
TB.
jueves, 26 de febrero de 2015
...
TB.
domingo, 22 de febrero de 2015
Otro día igual.
Llueve en las calles pero hay tormenta en mi corazón. Por mucho que intento salir no encuentro la luz.
No hay manera de que esto mejore. Ni el tiempo ni el amor pueden curar ya mis heridas. Estoy condenada al fracaso y a la desolación.
Mis pasos se tuercen, se pierden, desaparece el camino y el poco rastro que queda se embarra y me voy hundiendo según avanzo.
Socorro.
TB.
lunes, 16 de febrero de 2015
Si yo fuera.
Ojalá pudiera sentir menos o directamente no sentir. Ojalá pudiera ser lo que no soy y tener la fe de que nada importa, de que todo pasa y que nada pesa. Pisar fuerte y avanzar sin miedo. Morder la vida y no preocuparme por la sangre. Sin vendas ni calmantes poder vivir. Poder vivir sola sin preocuparme de nada más que de mi. No llorar, no hundirme ni enrabietame.
Si yo fuera algo frío y duro, como una roca en la costa que aguanta el oleaje inerte y sin queja alguna, todo sería mucho más fácil. Todo tendría sentido y no tendría que reflexionar acerca de mi siguiente paso. No seguir una dirección, no tener un hogar ni un propósito...
Ojalá el simple hecho de levantarme por la mañana fuera tan sencillo como incorporarme y poner los piés en el suelo, vestirme y salir a la calle.
Seguir la rutina o romperla a mi antojo y caminar hacia adelante sin mirar a los lados. Sin disfrutar pero sin sufrir. Borrando las heridas, evitando las caídas.
Si yo fuera...
TB.
sábado, 24 de enero de 2015
24.
Para ser sincera, estoy cansada. Estoy muy muy cansada. Cada día que pasa me doy cuenta de que da igual lo que me esfuerce, que la vida siempre me devuelve lo mismo: fuego y dolor.
Mi cuerpo, intentando apagar esa llama ardiente comienza a derramar lágrimas, pero no es suficiente. Es como intentar apagar un gran incendio con un cuentagotas.
Y si no soy capaz ni de calmar el odio y el dolor en mi interior, a dónde puedo ir? Cual es mi rumbo? Todas esas pistas falsas que no dejan de aparecer me despistan demasiado.
El navío de mi alma entra en tormenta una vez tras otra y el color caoba de mis ojos se va apagando como una vela al amanecer.
No conozco la muerte, pero a veces me gustaría hacerlo. Encallarme en un rocoso arrecife y morir bajo el mar como muchísimos grandes piratas hicieron tras todas las batallas ganadas.
Supongo que será mi forma de ser la que me mantiene bajo las olas enormes de un mar hambriento, supongo que al fin y al cabo soy yo la que no deja de cambiar el rumbo por razones estúpidas y al final termina perdiéndose en la inmensidad azul.
Bah, si ni siquiera soy capaz de escribir un número elevado de líneas acerca de mis sentimientos aunque la intensidad de estos sobrepase con creces la línea de lo normal.
Dí que normal, lo que se dice normal, no ha existido nunca nada en mi interior. Debo haber sido arrastrada desde alguna cueva en alta mar donde la felicidad no existe y los malos augurios y sensaciones bailan noche y día, almas perdidas vagando en la desesperación y en la agonía, porque tan sólo las vistas al mar, su sonido y su olor son capaces de curarme.
TB.
lunes, 5 de enero de 2015
Volver.
TB.